El día en que cambiaremos de periódico sin cambiar de papel se acerca cada vez más. Esa al menos es la promesa que ofrece el llamado papel electrónico, un material semejante en su utilización al papel tradicional, en el cual se puede cargar todo tipo de información y reutilizarlo cuantas veces se quiera. Aunque aún no se ha popularizado su uso, se encuentra ya disponible en el mercado, aunque tan solo en blanco y negro. Ahora, investigadores de la Universidad de Rochester están ultimando una versión de papel electrónico que no solo reproduce en color sino que también permite visualizar imágenes en movimiento.
El papel electrónico está destinado a revolucionar el mundo. Es flexible y manejable, ligero y resistente, y ambientalmente sano, ya que evita dos graves problemas, el desorbitado consumo de papel que el mundo occidental realiza y la contaminación que el plomo de la tinta impresa produce en los vertederos, y que acaba llegando a los acuíferos subterráneos. Una hoja de papel electrónico 'convencional' es una especie de sandwich formado por dos láminas externas hechas de un plástico especial, cuyo interior está lleno de bolitas microscópicas de color blanco que se ponen negras al aplicarles una débil corriente eléctrica. Se puede escribir en ellas con un lápiz especial o imprimir desde el ordenador. Se pueden borrar apretando un botón y se quedan de nuevo en blanco, listas para volver a usarlas cuantas veces se quiera.
El nuevo papel en color y con imágenes en movimiento está basado en un polímero, denominado pCLC, que contiene diminutas partículas de cristal líquido, dispersas en un medio líquido, como las partículas metálicas que se utilizan en las pinturas metalizadas de los automóviles, y pueden adquirir una gran variedad de colores, incluso algunos invisibles, como los del infrarrojo cercano, lo que le permitiría incluso contener información que pasaría inadvertida, ya que cuya lectura exigiría unas lentes especiales.
Al igual que el papel electrónico en blanco y negro, estas partículas modifican su color e incluso se hacen transparentes al girar, inducidas por un débil campo eléctrico.
Aunque podría parecer lo contrario, el sistema es muy diferente al utilizado en las pantallas de los ordenadores portátiles, porque la luz reflejada no altera en absoluto la visión, permitiendo su lectura en todo tipo de condiciones lumínicas y desde cualquier ángulo, al tiempo que consumen menos energía eléctrica. Además, las partículas de cristal líquido que contiene ofrecen una gran resistencia a las variaciones de temperatura y su respuesta es muy rápida en todas las situaciones, permitiendo su uso en condiciones climáticas extremas, mucho más allá que las pantallas de cristal líquido convencional.
El papel de pCLC no solo sirve para sustituir al papel tradicional. Evidentemente se podrá usar también como pantalla de televisión o monitor informático, pero sus posibilidades van aún mucho más allá, con posibles aplicaciones en el campo de la óptica y la optoelectrónica. Uno de las posibilidades más prometedoras deriva de la posibilidad de adherirlo a cualquier superficie, lo que permitiría usarlo como valla publicitaria multimedia. Sus promotores piensan incluso en utilizarlo para recubrir vehículos militares proporcionándoles un camuflaje perfecto. Una cámara iría reconociendo la imagen del terreno y enviaría la información a la cubierta de pCLC, reproduciéndolo de manera que siempre ofreciera exactamente la misma imagen del ambiente en el que se encuentra. Según Kenneth L. Marshall, responsable del equipo investigador, todavía quedan algunos problemas por resolver antes de que el invento esté listo para su comercialización, como conseguir que las partículas del pCLC se muevan de manera uniforme en la misma dirección y al mismo tiempo. "A veces no conseguimos frenar las partículas en el punto exacto y rotan más de lo necesario", dice.
Fuente: Ignacio F. Bayo |