Barcelona, 28 may (La Vanguardia).- El sector de la construcción es un gran consumidor de energía y de recursos no renovables. Lograr la sostenibilidad en este campo es muy importante, ya que una vivienda es el mayor gasto de energía y recursos que una familia realiza mientras vive.
El término construcción sostenible no sólo abarca los edificios propiamente dichos, sino también el entorno y su manera de integrarse en éste para formar las ciudades. El desarrollo urbano sostenible tiene el objetivo de crear un entorno urbano que no atente contra el medio ambiente y que proporcione recursos urbanísticos suficientes, no sólo en cuanto a las formas y la eficiencia energética y de agua, sino también a su funcionalidad, consiguiendo un lugar que sea mejor y más agradable para vivir.
Cambio de mentalidad
Según los expertos, el 50% de la energía la consumen los edificios durante su construcción, uso y mantenimiento, y a la vez son una importante fuente de residuos y contaminación para el aire, el suelo y el agua. Hoy, fenómenos como el cambio climático, el deterioro de la capa de ozono, la lluvia ácida, la deforestación o la pérdida de biodiversidad son consecuencia directa de las actividades industriales y económicas, y también del entorno construido. El problema principal a la hora de aplicar criterios de sostenibilidad en el sector de la construcción reside en la dificultad de cambiar el sistema actual de construcción y de gestión de funcionamiento de los edificios.
Para ello, es necesario un cambio en la mentalidad de la industria (y en las estrategias económicas), con la finalidad de priorizar el reciclaje, la reutilización y la recuperación de materiales, frente a la tendencia tradicional de la extracción de materias naturales. También es necesario fomentar la utilización de procesos constructivos y energéticos basados en productos y energías renovables.
Ahorrar, conservar y mejorar
Con la construcción sostenible se pretende ahorrar, conservar y mejorar. A grandes rasgos, los requisitos que deben cumplir los edificios sostenibles incluyen un consumo racional de la energía y del agua, una utilización de materiales no dañinos con el medio ambiente, un uso racional del suelo, una minimización de residuos durante la construcción y el periodo de vida y una integración natural en el entorno. Aunque en España, se carece de estudios específicos sobre las condiciones construcción-clima, y sobre el comportamiento ambiental en los procesos de fabricación, ya se empieza a hacer construcciones que siguen parámetros ambientales.
Un ejemplo es el complejo de edificios de desarrollo y construcción sostenible en el pueblo valenciano de Alborache, que constituye una muestra de construcción en equilibrio con la naturaleza, e incluso con dotaciones de alta tecnología. Además de la utilización de criterios sostenibles, como el bajo consumo de energía, la reutilización de las aguas y el empleo de materiales reutilizables, como neumáticos gastados, también se ha tenido en cuenta el clima, la vegetación y la orientación de la casa respecto al sol, para lograr un control total sobre los dispositivos bioclimáticos del edificio.
Y es que, la aplicación de criterios sostenibles en el sector de la construcción es ya una realidad. Prueba de ello es la Directiva europea que obligará a los propietarios de viviendas, oficinas y establecimientos comerciales a certificar el rendimiento energético del edificio, norma que será aplicable a partir de 2008, coincidiendo con el inicio de la verificación del Protocolo de Kioto. Así se intentará ahorrar el 22% del consumo energético y conseguir una mejora en la calidad de vida de los habitantes, tanto en el interior del edificio como en su entorno.
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