Los detectores iónicos de fuego
Este tipo de detectores de fuego, a menudo están presentes en la mayoría de edificios públicos, docentes, hospitales y oficinas. Según datos de un informe del CSN presentado en el Senado, sólo en seis meses de 1998 se instalaron en el Estado español 198.000 detectores iónicos.
A pesar de que la radiactividad de este tipo de productos en principio no es problemática, siempre existe el riesgo latente que en un accidente, como puede ser un incendio, los isótopos radiactivos se mezclen con el aire. Este hecho puede provocar un riesgo de contaminación radiactiva elevada, tanto para la salud humana como para el medio ambiente.
Básicamente, estos detectores están fabricados con Americio 241. Este elemento tiene una actividad por debajo de 0,09 microcurios, o 33,3 kbq (kilobequereles). Las emisiones radiactivas que emiten son de tipo alfa (pesadas) y, su intensidad hace que a 5 centímetros de la fuente pierdan la suficiente potencia como para dejar de ser perjudiciales para la salud. También emiten partículas gamma que son despreciables. En los casos de detectores muy antiguos los hay con Radio 226.
La manera de proceder en el caso de tener que retirar este tipo de detectores en un derribo o rehabilitación, será la siguiente:
En primer lugar, se debe mirar la marca y ponerse en contacto con el comerciante y devolverlo.
Puede ser que no tenga marca. En este caso, si es más o menos actual deberá de tener una contraseña de homologación otorgada por el Estado. A partir de este dato se puede encontrar el comerciante o el distribuidor del producto en el Estado español.
Puede suceder que el detector sea anterior al proceso de homologación. En consecuencia, no habrá forma posible de contactar con el comerciante. En este caso, se debería solicitar a ENRESA su retirada. Para su retirada puede pedirse una autorización de transferencia, en el caso de Cataluña se puede realizar a través del Departamento de Industria, Comercio y Turismo. La problemática es que ENRESA habitualmente espera a tener un cargamento más o menos importante para efectuar su retirada. Eso significa que entre que se solicita su retirada hasta que vienen a recogerlo, pueden pasar de dos a tres meses.
En lo que se refiere a su manipulación, en principio, no hay ningún tipo de problema para retirarlos manualmente y almacenarlos, siempre y cuando no se rompan ni se afecte la integridad de la carcasa. Si fuera de extrema necesidad manipular elementos que estuviesen dañados, se procederá con extrema precaución protegiéndose con guantes de plástico, que se extraerán quedándose el exterior hacia el interior (para no tocar ningún residuo radiactivo), igual que haría un cirujano para quitarse los guantes. Posteriormente se puede guardar todo dentro de una bolsa de plástico.
Es importante saber que en el caso de que sea el distribuidor o comerciante quien venga a recoger el detector, este elemento radiactivo seguramente será 'reciclado' para poderse reutilizar. En cambio, en el caso de que sea ENRESA quien se encargue, en principio (aunque nunca se tiene la completa seguridad de que pueda ser vendido o transferido con posterioridad), este producto pasará a su sede de almacenamiento en Almería. Una curiosidad: muchos de los detectores que están colocados o que se colocan nuevos, contienen material radiactivo procedente del reciclaje de los pararrayos radiactivos (actualmente casi todos retirados).
Finalmente, debe saberse que los detectores iónicos siempre pueden ser sustituidos por otro tipo menos nocivo, como puede ser el caso de los detectores ópticos o los termovelocimétricos
Fuente: apabcn.es |